Todos hemos escuchado la palabra decisión, y todos los días nos encontramos frente a ella. Pero ¿alguna vez nos hemos detenido a pensar qué significa realmente? Si escribo “decisión” en el buscador de Google, la primera definición que aparece (generada por su asistente de inteligencia artificia) es: “el acto de elegir entre diferentes opciones”. Suena simple, ¿verdad? Pero cuando lo llevamos a nuestra vida diaria, no siempre se siente tan sencillo. Muchas veces etiquetamos nuestras decisiones como buenas o malas, dependiendo de cómo nos sentimos con lo que viene después. Pero… ¿existen realmente las decisiones malas? ¿O simplemente son elecciones que no nos llevaron a donde esperábamos? La forma en que juzgamos una decisión depende de nuestras experiencias, nuestros valores, nuestras creencias y del momento de vida en el que estamos.
En este momento de mi vida me encuentro tomando decisiones que considero “importantes”. Y ha sido justo ahora que he empezado a preguntarme: ¿cómo puedo decidir de forma más consciente? De esa reflexión nacen estos consejos, no son fórmulas mágicas, pero sí pequeños recordatorios que pueden ayudarte a tomar decisiones desde un lugar más claro.
Ten claridad en tus metas: Imagina que estás en el auto con GPS, pero sin haber escrito el destino. ¿A dónde vas a llegar? A ningún lado. Irás tomando calles sin rumbo. Y eso mismo pasa cuando tomamos decisiones sin tener claro lo que queremos. ¿Cómo voy a saber si una decisión es buena para mí si no sé hacia dónde quiero ir? ¿Con qué la comparo? Te doy un ejemplo sencillo: llegas a casa después del trabajo y tienes dos opciones, ver televisión o salir a hacer deporte. Si tu objetivo es cuidar tu salud y sentirte bien contigo, probablemente elijas moverte un poco. Pero si no tienes claro lo que quieres, podrías pensar: “Estoy cansada, mejor al sofá”. Ninguna opción es mala en sí misma… pero cuando sabes lo que deseas, elegir se vuelve más fácil.
Escucha tus valores: Cuando no sabemos qué camino tomar, una brújula poderosa son nuestros valores. Pregúntate: ¿esto que estoy por hacer está alineado con quien soy? Algo tan simple como ver un papel tirado en la calle puede convertirse en un momento de decisión. ¿Lo dejo ahí o lo recojo y lo llevo a la basura? Desde que me conozco mejor, he elegido recoger lo que veo en el suelo, cuando está en mis posibilidades, porque va con el respeto y cuidado que quiero tener por el entorno. Puede sonar pequeño o hasta insignificante, pero en realidad son esas decisiones “mínimas” las que nos conectan con nuestra esencia.
Permítete experimentar: Aquí quiero recordarte una frase de Bruce Lee que me encanta: “Sé como el agua, amigo mío”. El agua se adapta, fluye, cambia de forma. Y así también podemos ser nosotros cuando decidimos desde la flexibilidad y no desde el miedo. No se trata de tomar decisiones perfectas. Se trata de tomar buenas decisiones para ti en ese momento, con lo que sabes y sientes. Si no sale como esperabas, puedes aprender, adaptarte… y volver a decidir. A veces el camino a nuestra meta no es recto. A veces hay desvíos, y está bien. Darte permiso para equivocarte es un acto de amor propio. Porque nadie vino a este mundo sabiendo todo. Estamos aquí para aprender.
No tengas miedo de tomar una decisión: A veces el miedo nos paraliza. Queremos elegir, pero también queremos garantías. Y la vida no nos da muchas garantías. Pero sí nos da oportunidades para crecer con cada paso que damos. Si tomas decisiones conectadas con tus metas, con tus valores y con lo que sueñas… la mayoría de las veces vas a sentirte bien con lo que elijas. Y si no es así, al menos sabrás que fuiste tú quien decidió, que no dejaste que otros eligieran por ti.
Hoy quiero invitarte a tomar las riendas de tu vida. A que no dejes que los demás decidan por ti, ni que el miedo te robe las ganas de avanzar. Empieza por un paso pequeño: siéntate contigo mismo, pregúntate qué quieres, qué necesitas, qué te mueve… y empieza a decidir desde ahí.
No se trata de encontrar siempre la respuesta correcta, sino de atreverte a vivir tu vida con intención, con presencia y con amor propio.
https://clubcli.com/revista-cli/edicion-julio-2025/#flipbook-df_7006/35/
Si estos temas te interesan y quieres explorar más reflexiones parecidas, te invito a descubrir nuestros espacios y recursos.