Una reflexión sobre lo que pasa cuando dejas de seguir el libreto y comienzas a escribir el tuyo

Desde pequeña me contaron cómo debería ser la vida; mi papá, mi mamá, mis abuelas… todos compartían la misma historia: uno nace, crece, estudia, se casa, tiene hijos, trabaja duro, se jubila y, finalmente, muere.

Aunque algo dentro de mí no terminaba de creerlo, en ese momento lo acepté. Pensé que tal vez eso era lo correcto, lo que tocaba hacer. Así que seguí el libreto: estudié, trabajé, me casé… hice lo que se esperaba. Y por un tiempo, funcionó.

En el transcurso de los años, empecé a sentir que algo faltaba. Me iba bien “en el papel”, con logros visibles y estabilidad. Al mismo tiempo sentía una desconexión interna, una voz que empezaba a hacerse más fuerte; ¿Y si me salgo del libreto? ¿Qué pasa si improviso, si exploro, si hago algo diferente? Ahí comencé a reflexionar sobre la vida que estaba construyendo, y entendí algo esencial: no estamos aquí solo para cumplir expectativas ajenas. La vida no se trata de seguir el libreto que otros escribieron. Se trata de atrevernos a escribir el nuestro.

Y para poder hacerlo, para escribir tu propia historia, primero necesitas saber hacia dónde quieres ir: necesitas una visión.

Durante años trabajando dentro de organizaciones, vi cómo las empresas exitosas no navegan sin rumbo, todas tienen una visión, una dirección clara, un norte. ¿Por qué no aplicar eso también a nuestra vida?

Tener una visión personal no es un lujo: es una brújula. Te ayuda a tomar decisiones con confianza, te da enfoque y, sobre todo, te reconecta contigo. Porque si tú no escribes tu propia historia, alguien más lo hará por ti.

Ahora, la pregunta es: si la visión es tan importante, ¿por dónde empiezo? ¿Qué hago? Estoy segura de que muchos lectores se lo estarán preguntando y esa misma pregunta también me la hice yo en su momento. Por eso, este artículo no solo es una invitación a reflexionar, sino también a dar un primer paso.

Aquí te comparto algunos consejos prácticos que me ayudaron a empezar a crear mi visión personal, que tambien te pueden ayudar a crear la tuya:

· Haz un inventario de tu vida: ¿Qué experiencias te marcaron? ¿Qué momentos te hicieron sentir viva?

· Conecta con lo que disfrutas: ¿Qué actividades te hacen perder la noción del tiempo? ¿Qué te apasiona?

· Reflexiona sobre lo que puedes aportar: El concepto de Ikigai propone encontrar el punto donde se cruzan; lo que amas, lo que el mundo necesita, lo que haces bien y por lo que te pueden pagar.

· Visualiza a tu “yo” del futuro: Imagina una versión de ti plena y realizada. ¿Cómo es tu vida? ¿Qué impacto generas?

· Escucha a tu corazón: Asegúrate de que tu visión esté alineada con tus valores y con lo que eres. Esa conexión te dará fuerza cuando el camino se ponga difícil.

· Y escríbela: No importa si es una frase, una imagen o un párrafo. Empieza por algo. Deja que evolucione contigo.

 

En este nuevo capítulo de mi vida, estoy escribiendo mi propia historia: emprendiendo, ayudando a otros a encontrar su visión, y, sobre todo, siendo coherente conmigo misma. Y tú, ¿qué historia quieres escribir? Te invito a regalarte un momento de pausa esta semana, pregúntate qué te mueve, qué sueñas y qué vida quieres construir.



https://clubcli.com/revista-cli/edicion-octubre-2025/#flipbook-df_7180/35/

Si estos temas te interesan y quieres explorar más reflexiones parecidas, te invito a descubrir nuestros espacios y recursos.