Por qué el camino de vuelta a ti misma tiene curvas.
Hay una idea romántica del despertar: un momento de claridad absoluta, una revelación que lo cambia todo.
Pero la realidad es otra.
El despertar no llega como un rayo de luz.
Llega como una pequeña grieta en lo que creías sólido.
A veces es un domingo por la tarde, cuando te preguntas: ¿esto es todo?
A veces es un logro que no se siente como esperabas.
A veces es simplemente el cansancio de sonreír cuando por dentro algo pide otra cosa.
No tienes que tenerlo todo claro para empezar.
La pregunta es: ¿se parece mi vida a la vida que quiero vivir?
Volver a esa pregunta, una y otra vez, también es despertar.