No tengo tiempo para nada! El tiempo pasa muy rápido, me siento agobiada… ¿Por dónde empiezo? ¿Te suena familiar? Estos pensamientos rondan nuestra mente y nos roban energía valiosa. Pero, ¿por qué? Esta pregunta me la he estado haciendo desde hace algunos años. Es una sensación de desenfoque: empiezo un proyecto, no lo termino, y ya estoy comenzando otro. Voy de un lado a otro, probando cosas distintas, y al final ni siquiera sé qué estoy haciendo. ¡Qué locura!
Pero no te preocupes. En los tiempos que vivimos, es un gran reto mantener el enfoque. Con todas las redes sociales, los mensajes en los medios de comunicación y la enorme cantidad de información que recibimos a diario, vivimos en un verdadero campo de batalla de distracciones que nos roba tiempo y energía.
Como gerente de proyectos y coach, también he enfrentado este desafío. En los últimos años, he probado distintas estrategias que me han ayudado a reenfocarme en lo que considero realmente importante: mis sueños, mis metas y mi familia. Puede sonar egoísta, pero no lo es. Una de mis mayores aspiraciones es contribuir al crecimiento personal de los demás. Si logro alcanzar mis metas, estaré en mejor posición para ayudar a otros. Y aquí empieza mi primera estrategia:
1. Tener metas: Si vamos por la vida sin metas ni aspiraciones, ¿cuál es la diferencia entre vivir y sobrevivir? Reflexiona sobre esto. Tener metas claras te da una dirección, un propósito. Si imaginas un sistema de navegación sin destino, todas las rutas te llevarán a ninguna parte. En cambio, si tienes un destino definido, aunque te desvíes en el camino, eventualmente llegarás.
2. Tener metas que vengan del corazón: No basta con tener metas; ¡tienen que apasionarte! Deben ser metas que realmente desees con todo tu ser. Pregúntate: ¿Son metas que escribí por cumplir con una tradición, como la lista de año nuevo o las doce uvas? (Mis lectores colombianos y españoles me entenderán). ¿O son sueños que me llenan de energía y motivación? Cuando tus metas vienen del corazón, te darán la fuerza para avanzar y levantarte si caes.
3. Entender el “por qué” de tus metas: La pasión por tus sueños surge de entender su verdadero “por qué”. Tómate el tiempo de reflexionar y profundizar. ¿Qué es lo que realmente te mueve? Comprender el “por qué” de tus metas es un proceso que lleva tiempo, pero créeme: cuando lo descubras, nada ni nadie podrá derrumbarte ni sacarte del camino. Volver a tu “por qué” en los momentos difíciles te dará la fuerza necesaria para seguir adelante. Esta reflexión profunda es el cimiento sobre el que construirás tu determinación.
4. Planificar el camino: Tus metas no se harán realidad de un día para otro. Necesitas un plan. Define pasos pequeños, alcanzables, que te permitan avanzar sin sentirte abrumada. Escribe tus metas, visualiza el camino y establece un plan realista. Esto te ayudará a disminuir el ruido a tu alrededor, a mantener el enfoque y a no perderte en el proceso.
En resumen: ten metas que te apasionen, entiende su verdadero “por qué” y crea un plan que te ayude a alcanzarlas. Recuerda, una navegación sin destino no te lleva a ningún lugar. Da pasos pequeños y no te agobies si llueve o te caes. Si tu propósito está claro y crees en él, volverás a levantarte y seguirás adelante. Con el tiempo, las distracciones se reducirán y el enfoque será tu mejor aliado.
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